Existen distinos tipos de masajes, con distintos fines y objetivos. Los hay de relajación, sensuales o afectivos, y los hay también con fines terapéuticos, la mesoterapia o los masajes deportivos (con el fin de aliviar un dolor físico), o el masaje drenaje linfatico.

El drenaje linfático favorece el funcionamiento del sistema linfático, crucial para un funcionamiento eficaz del sistema inmunológico, estimulando la circulación sanguínea lo que ayuda en la eliminación de las toxinas que son dañinas para el cuerpo y también combate la retención de líquidos.
El masaje de drenaje linfático es realizado por fisioterapeutas especializados (linfoterapeutas) y se suele aplicar o recomendar en distintos casos, como embarazo, en pacientes con enfermedades respiratorias crónicas, para la reducción o eliminación de la celulitis, para curar o eliminar acné y edemas faciales, en tratamientos de várices, en pacientes con problemas de artitris o artrosis, hasta inclusive en ciertas complicaciones posteriores a cirugías estéticas, y en muchos otros tipos de casos, lo que convierte a este tratamiento en una técnica muy empleada con variedad de fines.
Desarrollado en la década de 1930 por el Dr.Emil Vodder y su mujer Estrid (Suecia) es principalmente utilizada en la oncología para el tratamiento del linfedema.
En cualquier caso, siempre se trata de una sesión de masajes indoloros para el paciente y suave.
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